martes, 24 de agosto de 2010

Pasado, maestro del futuro

Siempre he pensado, que es la gente joven, quien produce los grandes cambios en las distintas sociedades. Ya sea con razón o sin ella, por propia iniciativa, o inducidos por otros. Pero siempre han sido ellos los que han puesto el motor en marcha de los grandes avances. Y precisamente por eso es tan importante invertir en educación. Por eso es tan importante que a la formación intelectual, a la formación moral, a la formación física, tengan acceso todos y cada uno de nuestros pibes y de nuestros jóvenes. Ya que ellos con una recta formación, tanto humana, como espiritual, son los que tendrán que asumir la puesta en marcha de los grandes cambios, que necesita esta nuestra sociedad, tan retorcida, coimera, cobarde, aprovechada con el débil, para conseguir una sociedad más moderna y justa con las personas.

Hubo un tiempo, en que siendo jóvenes, pusimos todo nuestro cuerpo, toda nuestra almas en la defensa de todo nuestro ser nacional. No en defensa de un poder político determinado, ya fuera justo o injusto. Querido o no, odiado o no. Nosotros solo pensábamos en Argentina, sin preocuparnos que esa sociedad que defendíamos fuera justa o no. Sencillamente esa sociedad, es que éramos nosotros. Y sin embargo, en todos estos años pasados desde 1982, veo como somos repudiados, por esa sociedad a la que creímos pertenecer. Es más, repudiados por esos compañeros, que estuvieron en el frente de batalla, y que debiendo ser nuestros más firmes defensores, son guiados políticamente para que se conviertan en nuestros más firmes atacantes.
Saben, a veces me pongo a pensar, y me pregunto. ¿ Y si están en lo cierto?¿ Y si el equivocado soy yo?. Entonces tendría que pedir perdón a toda la Argentina. Por eso, por si estoy equivocado, Argentina perdóname. Estuvimos destinados en Río Grande, nos toco defender la Bahía de San Sebastián, perseguir comandos infiltrados. Perdónanos por no haber sido destinados al frente de batalla, perdónanos por no haber estado en Gritvyken, perdónanos por no habernos rendido sin disparar un solo tiro. Si Inglaterra hubiera atacado el Sur del Continente, nuestra única opción era luchar y morir, la rendición en las islas continentales del sur no era una opción, (quizás por eso no lo hicieron). Por todo ellos perdónanos.
Hay un suceso en la historia, aunque la verdad. tiene mucho de leyenda, ya que oficialmente no está reconocido como un hecho histórico, que cuenta que cuando BOABDIL, ultimo rey moro de Granada, abandonó la ciudad después de ser derrotado por los cristianos, se paro en lo alto de una colina que bordea la ciudad, se giró para verla por última vez y lloró. Momento en que su madre le recriminó: “ No llores como una mujer, lo que no supiste defender como un hombre …” Y no se porque, siento que a veces nos vendría bien recordar a la madre de Boabdil.
En esta vida tenemos que aceptar las decisiones que tomamos, y aprender de los caminos que toma nuestra vida, de nuestras vivencias, que nos dirigen a lo que somos hoy en día, aunque ello conlleve aceptar nuestros fracasos y nuestras limitaciones. Pero nunca hablar mal de ellos, ni usarlos como excusa, porque todo ello forma parte de nuestro ser, de lo que somos hoy en día.
Por eso, yo que formé parte del Batallón de Infantería de Marina nº 4, desplazado a Río Grande, durante el conflicto de Malvinas, defenderé siempre nuestro trabajo, nuestras funciones, nuestra labor durante el conflicto. Recordaré con orgullo, nuestra dedicación, nuestra entrega, sin esperar ninguna recompensa. Si acaso, lo único que esperábamos era no morir en el olvido. Y lo que son las cosas de la vida, lo único que pedíamos, es precisamente lo que no tenemos.
Esas noches metidos dentro del pozo de zorro, con el agua hasta el pecho. Congelados los huesos hasta el mismo tuétanos. Pero éramos Infantes de marina, y no hay dolor para nosotros. Esas guardias nocturnas, mirando hacia la playa, esperando la inminente infiltración del enemigo. ¿ Pero mirando? ¿ El que?. Si las noches eran totalmente cerradas. Si no veíamos ni siquiera nuestras propias manos. Podías oír como latía tu propio corazón. No veías un carajo, pero sí sabías que el enemigo tenía gafas de visión nocturna. Solo quedaba quedarse quieto y esperar no ser el primero en caer para tener tiempo por lo menos a responder. ¿Miedo? Maldita sea, se podía sentir en el ambiente. Pero solo había una salida, y esa era hacia delante.
Recuerdo una de nuestras patrullas nocturnas. Se nos había dicho estuviéramos muy atentos, ya que habían detectado que un comando enemigo podía querer atacar la base aérea de Río Grande. Por eso, cuando esa camioneta con las luces apagadas intentó esquivarnos por las calles de la ciudad, nadie nos hubiera podido convencer que no eran ellos. Comenzamos una persecución por varias calles. Nos dividimos en dos grupos, con la intención de poder acorralarlos. Éramos tres pelotones, y mientras dos de ellos corrían para cerrarles el paso, mi pelotón junto al cabo 2º, jefe de la patrulla, corrimos en dirección a la camioneta, saltando vallas y jardines de las casas que se encontraban en nuestro camino. Por fin, los otros dos pelotones consiguieron cortarle el paso, ellos quisieron dar la vuelta, haciendo girar la camioneta, pero nos vieron llegar y entonces se quedaron cruzados. El cabo junto a dos compañeros avanzaban por el medio de la calle en dirección a la camioneta para proceder a su identificación. Mientras un compañero tomaba posiciones en un lado de la calle, yo que avanzaba por la derecha tomé posición en el porche de una casa. Acto seguido apunté con mi arma al que se encontraba a la derecha de la camioneta. Al menor movimiento sospechoso, era hombre muerto. Allí estaba, lo tenía en el punto de mira, la adrenalina ya había hecho su trabajo, ahora me encontraba tranquilo, no quería matarlo, y sin embargo, estaba deseando que sacara un arma. ¡Maldita sea! ¡Dame una excusa! Lo miraba a través de mi arma, al mismo tiempo que escuchaba a mi superior pidiendo papeles, documentación, identificación. Nuestras vidas dependían de que no perdiéramos la concentración …. El dedo estaba en el gatillo …. Cualquier movimiento o ruido extraño y aquello podía terminar en un desastre. Justo en ese momento, la puerta de la casa en la que me encontraba se abrió y toda la luz de la casa iluminó mi cuerpo … Y no se quien se asustó más, si yo o la señora que se asomó. Aquí puedo decir, que sí estábamos preparados. Sin desviar la mirada, le ordené que se metiera dentro y cerrara la puerta. Obedeció en el acto ….. Pero eso delató mi posición, ya que pude ver que la persona a la que apuntaba me miró, quizás no a mí en concreto, pero sí hacia donde yo me encontraba …. No me di cuenta en ese momento pero puedo decir que esa noche, fue cuando deje de ser un muchacho conscripto para convertirme en un soldado. Mi preparación había sido buena, no tenía que pedir más.

Hoy en día, no puedo admitir, que se hable de pibes, de muchachos de la guerra. No señores, todo eso es una falta de respeto hacia esos héroes que dieron su vida por todos nosotros. Y cuando digo todos nosotros, hablo de todos los argentinos. También escucho hablar mucho, de que si nuestro armamento era escaso, que si nos faltaba esto o lo otro, que si era inferior al de los ingleses, que si éramos pobres conscriptos sin preparación. Puras estupideces para justificar nuestra derrota. No me extraña que si esto es lo que enseñamos a nuestros hijos en los colegios, sea imposible que aprendan valores tales como la superación, el esfuerzo, el orgullo, la amistad, la entrega. Valores que todos los hombres que murieron en Malvinas nos enseñaron al entregarnos todo su ser. En esta vida se lucha con lo que se tiene para superar las dificultades. Si lo que tenemos es poco, eso engrandecerá nuestra victoria, pero no es excusa para la derrota.
Podemos hoy enseñar a nuestros hijos como se rinde un país, y hay muchas fotos de la rendición en Malvinas, en la que se ve un ejercito derrotado, que sirven para adornar frases tales como “chicos de la guerra”, “muchachos sin preparación”, “pobres pibes”, “se nos congelaban las manos”, “no teníamos ni guantes”. Pero eso, solo son fotos de un ejército después de la derrota. No son las fotos de lo que allí se hizo realmente. De los valores que allí se entregaron a este país. Eso es lo que hoy deberíamos resaltar.
Pero tengo la sensación que solo nos gusta hacer resaltar lo negativo de nuestra historia, para poder justificar nuestra falta de valore de hoy en día. Luchamos con lo que teníamos, luchamos con lo que sabíamos, y luchamos nosotros precisamente porque éramos jóvenes. ¿ O acaso lo normal es que lo hubieran hecho nuestros padres? Venga por favor, dejémonos de pavadas. Nuestros hijos solo nos piden una guía moral que les ayude a afrontar con más claridad su futuro. Ejemplos de dignidad, de esfuerzo, de lucha, de amistad, de amor, de entrega. Nuestra historia está llena de ejemplos, incluso nuestra historia más reciente. No la infravaloremos delante de ellos, para que podamos justificar nuestros defectos. Más bien aprendamos de ellos.

martes, 6 de julio de 2010

Heroes en la oscuridad

Dice un tango que “20 años no son nada”, y que gran verdad. Ya han pasado 28 años y parece como si hubiera sido ayer.
No ha pasado ni un solo día, sin que me levante por la mañana y lo primero que me viene a la cabeza es “Malvinas, Río Grande, año 1982”. Ya sé que entonces era una persona joven y que ahora las canas empiezan a notarse. No quiero decir que me haya estancado en esos años. He evolucionado como persona, he formado una familia, he hecho nuevos amigos, en definitiva nuevas vivencias que enriquecen a toda persona, como a muchos compañeros del B.I.M. 4.
Pero sin embargo, esos meses y las personas con las que tuve la suerte de compartirlos, en especial a los compañeros de San Juan, no he podido arrinconarlos en la memoria. Ya que todos los días están presentes en mi cabeza. Recuerdos que siempre han sido muy fuertes para mí, recuerdos que siempre me llenaban de orgullo, por hacerme sentir una persona no ya privilegiada, sino especial.
Sin embargo, y desgraciadamente, he podido descubrir como los políticos son capaces de vender su alma por un puñado de votos. Como, todo nuestro esfuerzo, puesto en defender unos valores, ellos se han encargado de convertirlo en mierda.
Tuve la suerte, tras muchos años, aproximadamente hace unos 7, de poder contactar a través de Internet, con mis antiguos compañeros del B.I.M. 4, y residentes en San Juan, (Sanjuaninos, personas hechas de una madera especial), y con uno de mis mandos durante el conflicto ( en esos años suboficial, y hoy día ya oficial, aunque desgraciadamente retirado, de una profesión que él amaba con todo su corazón) residente en Río Grande, por cierto una gran persona. Ellos me pusieron al corriente de todas las penurias y vicisitudes que estaban pasando para intentar recuperar el estatus de “excombatiente de Malvinas”, y recalco recuperar y no obtener, pues ya era nuestro, y nos quito por decreto un gobierno Argentino. Poco importa que gobierno fue, si luego ninguno de ellos ha sido capaz de rectificar tamaño error. Algo por lo que la historia les pasará factura. Incluso en años pasados, casi tenían que ocultar ante la sociedad la labor desarrollada durante la guerra. Después de prepararse para morir, casi tienen que pedir perdón por no haberlo hecho. Aunque gracias a Dios, y como Infantes de Marina que son, se han rehecho, y comenzado a luchar por sus derechos. Ya que los deberes no los han dejado de cumplir durante estos 28 últimos años.
Incluso me pusieron al día sobre algunos compañeros que no pudiéndolo soportar se habían suicidado. ¿Débiles de mente?, ¿ pobreza?, ¿no veían un futuro digno? Que bien le vienen a la clase política Argentina todas estas excusas. Será porque los hijos de los ricos no se suicidan. No, mis compañeros sencillamente se sintieron ninguneados, personas utilizadas. Igual que un pañuelo de papel, al que después de haber usado, no lo podemos enseñar a la gente, sino que por decoro hay que tirarlo a la basura, esconderlo. Lo diré más claro, el ORGULLO como persona de haber servido fielmente a su país, el ORGULLO de haber formado parte de ese ejercito, que un día junto al General San Martín, condujo a este país a su independencia, era sencillamente pisoteado.
Y sin embargo, todos ellos, ¿como me dijeron que les llamaban? a sí “movilizados” (Dios mío, que incultura, que pena), estarían dispuestos a poner sus vidas en peligro, si fuera necesario, por defender de nuevo este país al que aman tanto. No todas las personas son capaces de asimilar todos estos pensamientos encontrados, dentro de su cabeza. ¿Y acaso se lo podemos reprochar?
No hay nada peor para un país que una dictadura, y sobre todo una dictadura tan represiva como la Argentina. Pues a esa dictadura, estos hoy hombres, fueron la punta de lanza que ayudaron a su erradicación. Sin embargo no nos podemos dormir, ya que no solo la dictadura política es capaz de anular un país, ya que la dictadura de la corrupción, la dictadura del olvido, en definitiva la dictadura de la ignorancia, son un golpe en toda la línea de flotación. Sobre todo viendo como algunos, que hoy se autoproclaman defensores de la libertad y en otra época optaron por la violencia para defender sus posturas, gozan de todos los privilegios que la muerte de los héroes les ha brindado.
Resulta patético, por no decir repugnante, ver como los políticos avivan la llama del enfrentamiento entre los soldados destinados en Malvinas, y los destinados al Sur del Continente e Isla Grande. Demostrando una total incultura de lo que es una guerra. Guerra pésimamente planificada y cuyos únicos responsables son los más altos mandos militares. Algo de lo que a nuestros políticos les gusta hablar mucho, quizás para ocultar lo penosamente que ellos han llevado la postguerra. Esa lucha por ver quien hizo más o quien hizo menos, quien sufrió más o quien sufrió menos, es toda una mentira. Lo único verdadero es que hubo unos héroes, los muertos y heridos. Los demás estuvimos donde nos ordenaron y cumpliendo con nuestro deber. ¿Medallas de honor? ¡no! esas en una guerra perdida , solo son para los muertos. Para los demás solo son medallas y diplomas como recordatorios de la labor prestada al país. Pues vivimos, y como vivimos solo debemos exigir mayores responsabilidades. Responsabilidades que nos ayuden a rehabilitar al país. Todo lo demás solo es humo para ocultar lo único que le interesa a esta clase política, el dinero. Y ellos piensan que es su dinero y no el dinero de todos los argentinos. Por todo esto no permitiremos que se nos intente ocultar y olvidar. Gritaremos a los cuatro vientos nuestro orgullo. No queremos una pensión, aunque mientras no sean capaces de darnos otra alternativa se la reclamaremos con todas nuestras fuerzas. Señores dejen de vivir a costa de los demás, pónganse a trabajar, piensen en los Argentinos, en esa clase media que ha desaparecido, y que hay que volver a recuperar. En los pequeños y medianos empresarios, motores de la economía, y no solo en las grandes empresas. Ya que ellas por si solas no sacarán el país adelante. Conseguir para todos, un trabajo y un salario dignos, en lugar de tener que solicitar una pensión para sobrevivir, hecho que al final solo degrada a la persona. Una persona sana, tanto física como mental, debe tener no solo la obligación, sino el derecho de poder trabajar: por él, por su familia, por su país.
Mi orgullo sigue intacto, pero exijo que me devuelvan mi condición de excombatiente reconocido. Y si es necesario quédense con mi pensión (no porque me sobre el dinero, pero mi trabajo me permite vivir), para alguno que realmente lo necesite, que seguro que por su ineptitud para gobernar, serán muchos. Den ejemplo, y esto es para todos los presidentes habido y por haber, ¿porque no renuncian a sus pensiones vitalicias y a los beneficios y patrimonios obtenidos durante sus mandatos, por lo que se supone “servicios prestados a la nación”, por lo menos hasta que no se haya recuperado para los Argentinos la estabilidad tanto económica como espiritual?
Tengan muy, pero que muy presente, que los únicos que hoy en día pueden decir, “ Yo he servido a mi país, y he estado dispuesto a dar mi vida”, son todos los muchachos destinados al sur del famoso paralelo 42, durante el conflicto con Gran Bretaña en 1982.
En el escudo de nuestro B.I.M. 4, hay un Ave Fénix, y como ella, nosotros también resurgiremos. Conseguiremos con nuestros actos que nuestro país vuelva a resurgir en sus valores. Valores humanos, como la honestidad, el trabajo, el esfuerzo, el respeto, la amistad, y el honor de sentirnos argentinos de bien. Demostraremos a nuestros políticos que nosotros sí tenemos claro, que nuestra libertad termina, donde empieza la de los demás.
Muchachos, yo jamás os olvidaré, espero y deseo de todo corazón, que nuestro país tampoco.

martes, 29 de junio de 2010

¡Que gran ejemplo!

En la historia de la humanidad, siempre han existido personas, por lo tanto con sus defectos,, pero que han dado al mundo ejemplos de dignidad, de progreso y de respeto. Capaces con sus actos, de hacer ver a su pueblo, que si hay un momento para luchar, tambien hay un momento para comenzar a vivir en paz y en progreso. Pasando si es necesario por encima de ideologias y apologias revanchistas.
De lo que a continuación voy a relatar no haré ningún comentario. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Y esto no es un cuento, es…. pura historia.

Durante la Guerra Civil en los Estados Unidos, entre 1861 y 1865, Abraham Lincoln fue protagonista de un suceso por el que se pasa de lado en los libros de historia, pero de un calado moral y político, extraordinario.
Cuando la capital sudista fue tomada por las tropas federales, Lincoln decidió visitarla a pesar de la oposición frontal de sus colaboradores. Los problemas de seguridad eran evidentes y los asesores no encontraban razones que merecieran el riesgo.
Tras un ajetreado viaje, Lincoln entró en Richmond protegido por una guardia personal de fusileros navales. La capital presentaba un estado desolador y los ánimos de los militares que le acompañaban mostraban a todas luces que no estaban de acuerdo con el viaje. Ya que si bien las tropas sudistas habían abandonado la ciudad, todavía quedaba algún foco de resistencia.
La verdad es que el viaje fue un éxito, y hasta puede decirse que existió cierto baño de multitudes cuando algunos negros lo reconocieron y lo recibieron con aclamaciones y gritos de júbilo. Pero no es esa la parte de la historia que me interesa en este momento.
Cuando Lincoln iba a emprender el viaje de vuelta, una banda de música del Ejercito Federal subió a bordo del River Queen e interpreto varias piezas en honor al líder unionista. Entre los acompañantes de Lincoln se encontraba un joven noble francés que quedo encantado al escuchar “La Marseillaise”. La tensión del día parecía desvanecerse, a fin de cuentas no había salido tan mal como algunos habían pronosticado. Entonces Lincoln miro al joven francés y le pregunto si alguna vez había oído “Dixie”, la canción preferida de los rebeldes. Sin apenas inmutarse el presidente afirmo que “ la canción era ahora patrimonio de la Unión y los rebeldes debían saber que eran libres de poder volverla a escuchar otra vez”. Dicho esto Lincoln pidió a la banda que interpretase “ I Wish I Was in Dixie`s Land”.
La música representaba a los enemigos contra los que todavía luchaban encarnizadamente en una guerra cruel. Algunos pensaron que se trataba de una locura sin sentido. Pero unos días después, tras la firma de la ansiada paz, cuando las multitudes se echaron a la calle y se dirigieron a la casa Blanca y se encontraron con Lincoln, el presidente volvió a pedir que se interpretase Dixie al igual que habia hecho en Richmond.
Tras unos primero momentos de desconcierto, la multitud entendió el mensaje: a partir de ese momento la nación volvía a estar unida y, por tanto, aquel himno era también el suyo.

lunes, 28 de junio de 2010

Enfrentamiento o Confrontación

Según nos dice el diccionario de la lengua, ENFRENTAR, significa “hacer frente al enemigo. Hacer cara a un peligro. Y CONFRONTAR, significa, carear una persona con otra, o cotejar una cosa con otra.

Por lo que se puede decir que el enfrentamiento es el fracaso del dialogo. Y tanto si salimos victoriosos o no del enfrentamiento, lo que siempre hay, es dolor y sufrimiento. Ya sea el nuestro o el de los demás. Pero si hay algo que debe darnos verdadera repugnancia, es ver como alguien utiliza a las personas, alentándolas para que se enfrenten entre sí, en lugar de buscar el dialogo, para de esa manera poder mantener su estado de poder sobre ellas.
Ya sé que no es algo nuevo. Que los estados utilizan esa táctica con estados más débiles, cuando ven en peligro su soberanía. ¿Pero de verdad somos incapaces de aprender de nuestros errores? ¿De verdad no nos damos cuenta cuando somos manipulados? ¿O no nos queremos dar cuenta por motivos particulares?¿ Hay alguien interesado en que en todos los sectores, estemos en un continuo enfrentamiento? ¿Nadie es capaz de apostar por un dialogo constructivo? El hombre es una continua lucha entre el bien y el mal. Y si hay que luchar que sea porque el bien triunfe. Que no siempre lo conseguiremos, pero si no lo intentamos será el mal quien venza siempre.
Un estado democrático, es un estado de confrontación, pero nunca de enfrentamiento. Cuando un estado democrático favorece el enfrentamiento para conseguir objetivos particulares, en lugar de favorecer el que se confronten ideas y soluciones, solo consigue una cosa en la sociedad, ¡Crispación! Y una sociedad crispada, deja de usar la razón. Es más, una vez que se ha producido el enfrentamiento, entonces ese estado que lo ha propiciado, saldrá al frente poniendo paz y dando soluciones, como si fuera un estado salvador. Cuando en realidad todo lo anterior se podría haber evitado.
No sé, tengo la sensación que cada uno de nosotros podemos poner nombre a esos políticos que sobreviven gracias al enfrentamiento de los distintos sectores de la sociedad. Al ¡Acá estoy yo para guiaros! ¿No los puedo dejar solos! ¿Debo perpetuarme como sea! Pero hay un problema, y es que para que esto funcione, necesita rodearse de …..” llamémosles sicarios”…… para acallar a los disidentes que no piensan como él, o….. como ella.
Y se olvidan, o mejor dicho prefieren olvidar, que no está hecho el hombre para servir a las leyes, sino las leyes para servir a los hombres.
Nuestro voto es nuestra libertad. Nuestro voto no debemos sentirlo como una obligación, sino como un derecho. Y recordando que cuando votamos no lo hacemos por nuestro futuro, sino por el de nuestros hijos, que son los que heredarán nuestros actos de hoy.

sábado, 19 de junio de 2010

Gladiadores

¡AVE CAESAR! ¡MORITURI TE SALUTANT!

Con esta frase comenzaban sus combates, los esclavos y condenados romanos e incluso hombres libres, que se destinaban a luchar en la arena del circo, para deleite y gozo del pueblo romano. Cualquiera podía ser gladiador. Incluso los emperadores Calígula y Cómodo lo fueron. Los gladiadores luchaban no por el pueblo romano, sino para conseguir Gloria, Fama, Dinero, y muchos de ellos para conseguir la libertad que les otorgaba el convertirse en héroes del pueblo romano. Y sobre todo luchaban por salvar su vida. Y de tal manera, que se entrenaban para tal fin. Existían escuelas de gladiadores (Ludi Gladiatore), incluso algunas de mucho prestigio como la escuelas de gladiadores de Capua y de Pompeya. En estas escuelas recibían una disciplina férrea, que preparaban su cuerpo y su mente, para el combate cuerpo a cuerpo. Por cierto solo como curiosidad diremos que el nombre de Gladiador, proviene de la palabra Gladius, que era una espada corta de origen español, especialmente diseñada para el combate cuerpo a cuerpo. A cada uno se le destinaba un tipo de arma, y según el arma asignada, de cuyo manejo se convertían en verdaderos maestros, dependían sus posibilidades de victoria. Eran hombres rudos, hombres duros, y aunque no todos, normalmente guerreros. Hombres dispuestos a matar, pero también a morir. Antes de cada combate los gladiadores celebraban un banquete de hermandad. Lo que para algunos era la última cena. Eran hombres con honor, en esa época un honor guerrero, aceptando incluso su propia muerte cuando perdían el combate. Un honor que no es solo, no entendible en nuestra sociedad actual, sin no, no aceptado. Pero ¿es el honor algo negativo?
Hay una historia que cuenta Arturo Pérez Reverte, escritor español, que define a las mil maravillas la evolución del sentimiento honor en la sociedad actual.
Cuenta que una vez hace unos cuantos años, iba manejando su auto por una ruta, cuando al realizar un adelantamiento, se dio cuenta que se acercaba a una señal de prohibido adelantar, de manera que piso el acelerador más a fondo para no pisar la línea continua de la ruta. De repente unos metros más adelante un policía le daba el alto. Y después de pedirle la documentación, le informa que le tenía que multar por haber pisado la línea continua con el coche. Ante esto solo se le ocurrió decir al policía: “Si usted es capaz de –jurarme por su honor- que desde esta distancia ha sido capaz de ver que pisaba la línea continua con el coche, le pagaré la multa encantado”. El policía se le quedó mirando, y después de pensarlo un rato, guardó su libreta y le dijo que continuara con su marcha. Y acto seguido continua explicando “si hoy en día se me ocurre decirle lo mismo a un policía, y nombrarle su honor, primero se me muere de la risa y después me da dos cachetadas por pelotudo, y por supuesto me llevo la multa a casa”.
A esto yo solo puedo añadir, ¿es el honor algo negativo, o como ya no lo tenemos, lo enmascaramos como algo del pasado?
Hoy en dia tenemos nuestros propios gladiadores, aunque ya no luchan por su vida en la arena (menos mal). Hoy en día compiten por conseguir solo fama y dinero, en un campo de pasto recién cortado y bien cuidado. Y si pierden, no lo pagan con su vida (menos mal), bueno no lo pagan con nada, solo son “cosas del fútbol”. Unas veces se gana y otras se pierde. Amasan grandes fortunas, pero ¿piensan alguna vez en los demás? ¿Son capaces de ocuparse y crear riqueza en esas provincias de su propio país tan necesitadas? ¿Son capaces de crear empresas, que les haga ganar dinero, pero al mismo tiempo creen empleo? ¿O solo se dedican a ganar con el fútbol y cuanto mas mejor? ¿Estos son los hombres de honor de nuestros tiempos?
Solo recordaré un hecho histórico: Año 1982, Mundial de España, nuestros hombres derramando su sangre en las estepas heladas del Sur Argentino, y nuestros “gladiadores” ni siquiera fueron capaces de ponerse una cinta en el brazo, como recordatorio de esos héroes. “COBARDES”. ¿Y nosotros?, tampoco fuimos capaces de echárselo en cara. Hagamos lo posible por recuperar el honor perdido. Celebremos con alegría la consecución de la copa del mundo.

¡PERO POR FAVOR, ELIJAMOS MEJOR A NUESTROS GLADIADORES!

viernes, 11 de junio de 2010

Realidad Económica

Los datos económicos de nuestra querida patria hablan solos, son crueles, duros, crudos, pero son reales.
Año 2009, PBI Argentino, un irrisorio 0,6%. Inflación Argentina, a primeros del año 2010, un 9,7% y subiendo. Que subirá sin remedio, después de esta guerra precios-salarios, que se ha desatado. Unas subidas salariales por encima del 25%, que indefectiblemente llevarán a un aumento de los precios. Por lo que si antes habíamos dicho un 9,7% imaginemos hasta donde puede llegar. ¿Nos equivocaremos si pensamos en una cercana crisis política? Lo dudo. Si a lo anterior añadimos la gran plaga de corrupción piramidal, y cuya erradicación debería ser nuestro mayor objetivo, agarrémonos fuerte. Corruptos los ha habido siempre, y los habrá. Lo importante y urgente es una ley, que defienda nuestra democracia y nuestras libertades, cruel y dura con los corruptos y que se aplique sin contemplaciones por parte de los poderes judiciales del Estado Argentino. Tenemos que pasar de ver al corrupto como algo normal, a verlo como un degenerado que socava los cimientos de nuestra sociedad. Un peligro para nuestra libertad y por supuesto un enemigo para la buena marcha de nuestra economía. El índice de corrupción, es también un indicativo que influye en la inflación. Cualquier estudiante de primero de económicas podrá corroborar.
Un buen proyecto económico, con futuro, serio, responsable, y a largo plazo, jamás puede estar diseñado por un corrupto. Este solo busca el beneficio inmediato. Dentro del mundo financiero cuenta y mucho la confianza. Un ejemplo es la emisión de la Deuda de la provincia del Chubut, se le tiene más confianza que a la emisión de la Deuda del Estado. Consecuencia inmediata, los tipos de interés que le aplica el mercado financiero, es inferior que al Estado Nacional. La relación, tipos de interés y Riesgo-País, es sencilla. Mayor Riesgo-País, mayor tipo de interés a aplicar. ¿Acaso hay mayor riesgo que un Estado corrupto?
El dinero que nos dejan no es a fondo perdido. Hay que devolverlo. Nosotros ya nos hemos negado a ello. Consecuencia, el Fondo NML-Elliot, nos ha interpuesto una demanda, sí, contra el presidente y algún miembro del gobierno, por la cuestión de la Deuda. Es decir contra el Gobierno Argentino, es decir contra todos nosotros, ya que ellos nos representan. Una demanda legítima, pues un juez ha dado curso a la misma. Otra cosa será que puedan ganar o no. Pero nuestra imagen y prestigio ya están tocados. Si es que no estamos ya bajo tierra. ¿Ahora que dirán?, ¿FMI?, ¿Poderes económicos extranjeros que nos quieren oprimir?, ¿la prensa extrajera nos difama? Siempre la culpa es de los demás. Asumamos nuestros errores y pongámosle remedio. Tenemos gente muy bien preparada, inteligente, responsable, honradas y que trabaja pensando en los demás, pidámosles que den un paso al frente.
Hoy día los fondos del Estado están bajo mínimos. ¿Es este el momento de jactarnos de los beneficios sociales que nos otorga nuestro Presidente? ¿De donde salen esos fondos? ¿Acaso de Fondos de Pensiones expoliados? Ni nosotros mismos nos atrevemos a dejar nuestros propios ahorros en Argentina y pedimos que los hagan los de fuera. Los que me conocen, saben que no estoy, para nada, en contra de todos los beneficios sociales que se consigan, más bien todo lo contrario. ¿Pero, era este el momento? ¿Acaso no hay otros factores de la Sociedad Argentina que haya que mejorar antes? ¿Que ayuden a dar un salto cualitativo y cuantitativo a la producción, y por consiguiente al empleo? Podríamos hablar del sector agrícola, el ganadero, la industria, la pequeña empresa…… El trabajo es lo que dignifica a las personas, no las dádivas.
Si nos dejamos comprar con el pan para hoy, puede ser nuestro hambre para mañana.

martes, 8 de junio de 2010

Somos Demócratas: Si o No

Quisiera comenzar este artículo de opinión, con una sencilla pregunta..
¿Realmente quiero vivir en democracia?. Simplemente, para ahorrarle tiempo al que su respuesta sea no, ya que todo lo que acá puedo llegar a poner no creo que le agrade mucho. Ahora si la respuesta es si, entonces espero que estas líneas nos puedan ayudar a defender lo que con tanto esfuerzo se ha ganado, y que se puede llegar a perder por no ser fuertes en la defensa de nuestras libertades.

En todas la culturas y en todas las épocas, los distintos medios de comunicación, han estado en el punto de mira de los diferentes poderes de los estados. Es más, han estado controlados, ya sea por los estados, o por poderes económicos fuera de ellos y contrarios a los mismos.
En una democracia, los medios de comunicación, deberían ser independientes y libres, una libertad que debería garantizar el mismo estado, por mucho que para ellos, en algunos momentos puedan ser un gran dolor de muelas. Los distintos medios de comunicación están dirigidos por personas, personas que tienen sus ideologías. Una forma de ver las cosas. Y según ellos puedan ver el mundo, así será la línea periodística que seguirán sus medios de comunicación (Prensa, Radio, TV……). Unos podrán ser afines al gobierno, otros todo lo contrario. Unos ensalzarán sus virtudes, y otros proclamarán a los cuatro vientos sus defectos. Pero, y creo que esto es lo más importante, detrás está la gente, la gente que lee, la gente que escucha, la gente que ve, la gente que piensa, la gente que tiene sus vivencias individuales, con sus ideas, con sus ansias de futuro, la gente que ve lo que sucede en su barrio, en su ciudad, y con todo eso, LIBREMENTE, decide a quien le da la razón y a quien no. Eso se llama, LIBERTAD.
Por eso cuando un estado, intenta poner trabas a la libertad de prensa, a la libertad de comunicación, sencillamente porque alguien le ataca sin piedad. Y beneficia solo a quien alaba sus virtudes, solo está haciendo una cosa, que es coartar la libertad de la gente, la libertad de su pueblo. Si un medio que le ataca, está equivocado, o sencillamente tiene malas intenciones, los actos del estado son su razón. Y la gente del pueblo, que es inteligente, sabrá ver a los mentirosos. A los que despreciará. Sean unos u otros.
Un presidente no puede defender su honestidad, su forma de actuar, censurando a la prensa, en definitiva, rebajando libertades. Mas bien, tiene que ser su mayor defensor. Quitar libertades, solo quiere decir que no cree en su pueblo. Y si no cree en su pueblo solo puede hacer dos cosas:
1- Renunciar a su puesto, aunque solo sea por decencia.
2- O volverse un tirano, y dejar hablar solo a los que le ensalzan. Queriendo controlar lo que llega a su pueblo.


¿Vivimos en Democracia? Entonces defendámosla con todas las consecuencias incluso cuando no sea de nuestro agrado. No soy político, ni nunca he estado metido en política. Hay veces que no la entiendo. Pero eso si, soy demócrata, y un guerrero dispuesta a defenderla cuantas veces haga falta. Sobre todo cuando veo que alguien intenta corroer sus cimientos, con las mismas excusas que han utilizado siempre los dictadores. ¡SOLO YO TENGO RAZON Y HAY QUE CALLAR A LOS ENEMIGOS! ¡YA QUE MIS ENEMIGOS SON LOS ENEMIGOS DE LA PATRIA!
Que se vayan al carajo, los Argentinos sabemos muy bien lo que es una dictadura, nadie nos tiene que enseñar sobre ello. Por lo tanto no dejaremos que nadie intente utilizarnos para volver a oscurecer el horizonte de este gran país. Al que le guste vivir bajo un régimen represivo, que se vaya a Venezuela. Allí encontrará esa prensa que tanto se quiere amordazar y callar.